Usamos cookies para mantener el sitio estable, recordar opciones basicas y entender que paginas resultan utiles. Puedes aceptar, rechazar o revisar la configuracion antes de continuar.
Antes de sumar una intervención a esta página conviene dejar claras algunas cosas. Lo que sigue no es letra chica: son los criterios con los que decidimos qué se publica como memoria del proyecto y qué queda afuera.
Cuando hablamos de documentar una intervención nos referimos a dejar constancia de lo que ocurrió en un momento y lugar concretos. Nada de lo que aparece en esta página sigue necesariamente en pie: los recorridos de color se desgastan, los jardines diminutos cambian con las estaciones y las instalaciones participativas se desmontan al terminar la jornada acordada. Si alguien llega al lugar esperando encontrar exactamente lo que ve en un registro, puede que ya no esté. Preferimos decirlo antes.
Cada banco intervenido reúne textos aportados por personas que viven cerca, y esos textos solo se usan cuando quien los escribió dio su consentimiento explícito. No publicamos frases anónimas ni atribuimos relatos a alguien que no los autorizó. Tampoco editamos el sentido de lo que se escribió: si una frase se acorta por espacio, se acuerda con su autor. Cuando alguien pide retirar su aporte, se retira.
Ninguna intervención se ejecuta sin el visto bueno de la comuna correspondiente y, cuando aplica, del consorcio o del espacio comunitario que sostiene el lugar. Eso incluye veredas, canteros, plazas y cualquier mobiliario urbano existente. Si un permiso no llega, la intervención no se hace, aunque el diseño ya esté listo. Es una condición del proyecto, no un trámite que se resuelve sobre la marcha.
Los mapas de descubrimientos locales parten de caminatas hechas a pie y de puntos que llegan por formulario o en talleres abiertos. No son guías turísticas ni cartografía oficial: son una lectura afectiva del barrio, con hallazgos que pueden cambiar, desaparecer o ser corregidos por quien los conoce mejor. Si un punto ya no existe, se marca como retirado en lugar de borrarlo sin más.
En esta página no vas a encontrar porcentajes, tasas de éxito, comparaciones antes y después ni cifras de personas alcanzadas. No porque no nos interese lo que pasa, sino porque medir de ese modo lo que hacemos sería inventar un dato que no tenemos. Lo que sí queda es el registro: qué se acordó, con quién, en qué lugar y cómo se cuidó el espacio público durante y después de la acción.
Toda intervención se piensa para que el lugar quede igual o mejor de como estaba. Usamos materiales livianos y desmontables cuando corresponde, tintas que resisten lluvia y limpieza, y especies de bajo consumo de agua en los jardines diminutos. El mantenimiento posterior se conversa con el espacio comunitario más cercano, que recibe una guía simple de cuidado. Si algo se rompe o se degrada, se documenta también: no todo lo que registramos salió como esperábamos.